Si tubiera que encuadrar mi producción artística bajo alguna corriente, diría que es arte autorreferencial, como la mayoria del arte posmoderno. Mis obras son claramente autobiográficas y a nivel sintáctico toman algunos elementos del pop y tratamientos ilustrativos comunmente usados por el comic.
Si bien todo el arte es subjetivo, y por consecuencia siempre habla de quien lo hace, el artista autorreferencial va más allá de eso, y toma como hecho artístico sus experiencias con la vida de una forma clara y directa.
Como todo, las hay buenas y malas, dulces y crueles, duras y sublimes. En esta serie de obras he agrupado trabajos que tratan sobre mis experiencias más duras con el afuera, sobre cómo el afuera nos toca, nos afecta y nos modela a lo largo de la vida, cómo, en cierto modo, el entorno y nuestra capacidad de adaptación, de frustración o de felicidad, también determinaran la vida que tendremos y quienes somos.

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